lunes, 27 de noviembre de 2006

Nosotros los Hombres

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra

a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.
Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,

democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.
Estamos sin amor, hermano mío,

y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.
Traigo muertes para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas para los dolorosos.
Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador y grande
como tormenta oceánica.
Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.
Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.
Jorge Debravo

Este sitio de Angustia

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.
Pero a veces los días se ponen grises,

nos miran con miradas enemigas,
y se ríen de nosotros, se burlan de nosotros,
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tintero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo,
encoge las rodillas para no perecer,
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.
Entonces es que uno llama al apio y le dice,

llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe ser un castigo,
un paisaje maldito donde el hombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.
Es entonces que uno - cuando mira los puentes
y los halla cerrados, cuando toca los frutos
y los halla podridos, cuando mira hacia el cielo
y lo encuentra colérico y cuajado de muerte -
es entonces, repito, que la piel no nos sirve,
el alma nos maltrata como un colchón de agujas,
y madecimos este cascarón fracasado,
estos ojos de hombre y estos zapatos de hombre
Jorge Debravo

Mi posición

"La canción del poeta debe alumbrar el camino de los pueblos. y, ¡ay de los que hagan canción de sombra, porque los pueblos lo arrojarán al despeñadero de los olvidados!
He tomado partido. En la lucha que se libre entre los detentadores del poder y de la riqueza y los desposeídos, yo he tomado partido con los desposeídos. Todos los hombres somos hermanos. Comprendo, sin embargo, que a algunos habrá de obligarlos a comportarse como hermanos. Porque hay hombres que todavía no son humanos. Debemos enseñarles a serlo. Y exigirles que lo sean. Siempre la poesía ha estado unida a las luchas sociales, religiosas, políticas y económicas; el cuento sobre la poesía no comprometida, lo inventaron y mantienen los interesados en que no se comprometa.
Porque un poeta no se comprometerá con los que detentan el poder y la riqueza. El poeta se compromete con los que necesita, y eso no es conveniente para muchos pontífices de nuestra época.
Mi poesía no se sujeta a ninguna norma ideológica preconcebida. Nace simplemente, dice lo que se ha de decir y nunca calcula los intereses que resultarán favorecidos o golpeados."
Jorge Debravo 1967