jueves, 16 de noviembre de 2006
Mis Poetas Favoritos
Las fotografías de abajo en su orden: Amado Nervo - Antonio Machado - Rabindranath Tagore - León Felipe - Jorge Debravo.
Miedosos ( Anécdota)
Siendo pequeña mi hija Eugenie, estaba hablando con mi mamá y le decía:
" Vea abuelita, mi hermano Federico duerme solo en su habitación, yo duermo sola también y estos miedosos duermen juntos" (refiriéndose a mi esposa y a mí).
" Vea abuelita, mi hermano Federico duerme solo en su habitación, yo duermo sola también y estos miedosos duermen juntos" (refiriéndose a mi esposa y a mí).
Simplicidad
El día de temprano otoño está sin una nube.
Va el río lleno hasta la orilla, y lava las raíces
desnudas del árbol que se tambalea en el vado.
Y el largo sendero estrecho, como la lengua
sedienta de la aldea, se hunde en la corriente.
Se me llena el corazón mirando en mi torno,
viendo el cielo callado y el agua correr;
sintiendo que la felicidad se ha posado en todo
tan sencillamente
como una sonrisa en la cara de un niño.
Rabindranath Tagore
Va el río lleno hasta la orilla, y lava las raíces
desnudas del árbol que se tambalea en el vado.
Y el largo sendero estrecho, como la lengua
sedienta de la aldea, se hunde en la corriente.
Se me llena el corazón mirando en mi torno,
viendo el cielo callado y el agua correr;
sintiendo que la felicidad se ha posado en todo
tan sencillamente
como una sonrisa en la cara de un niño.
Rabindranath Tagore
Décima
Tiende la mano al vecino
porque sí, con elegancia
que no todo sea ganancia
a lo largo del destino.
Cambia de sabor el vino
cuando no hay con quien brindar.
¿qué harás con atesorar
y ser opulento en bienes,
si no ejerces, si no tienes
el bien supremo de dar?
Antonio A. Gil
porque sí, con elegancia
que no todo sea ganancia
a lo largo del destino.
Cambia de sabor el vino
cuando no hay con quien brindar.
¿qué harás con atesorar
y ser opulento en bienes,
si no ejerces, si no tienes
el bien supremo de dar?
Antonio A. Gil
Miniaturas
La Abeja
Sin cesar gotea
miel el colmenar:
cada gota es una abeja.
Mariposa Nocturna
Devuelve a la desnuda rama,
nocturna mariposa,
las hojas secas de tus alas.
La Luna
Es mar la noche negra,
la nube es una concha;
la luna es una perla...
Sandía
De verano, roja y fría
carcajada,
rebanada,
de sandía.
José Juan Tablada
Sin cesar gotea
miel el colmenar:
cada gota es una abeja.
Mariposa Nocturna
Devuelve a la desnuda rama,
nocturna mariposa,
las hojas secas de tus alas.
La Luna
Es mar la noche negra,
la nube es una concha;
la luna es una perla...
Sandía
De verano, roja y fría
carcajada,
rebanada,
de sandía.
José Juan Tablada
El barco viejo
Allá, en aquel paraje solitario del puerto,
se mece el viejo barco a compás de las ondas,
que tejen y destejen sus armiñadas blondas,
en derredor del casco roñoso y entreabierto.
De la averiada proa cuelga un cable cubierto
de líquenes que ondulan cuando pasan las rondas
de los peces, clavando sus pupilas redondas
en el barco que flota como un cetáceo muerto.
Y el barco, que fué un barco de los que van a Europa,
ahora que está inválido y hecho un sucio pontón,
sus amarras sacude y rechina y se queja
cuando ve que otro barco mar adentro se aleja
mecido por las olas en blanca oscilación.
Manuel Magallanes Moure
Romance de la niña negra
I
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.
Un erguido moño blanco
decoraba su cabeza;
collares de cuentas rojas
al cuello le daban vueltas.
Las otras niñas del barrio
jugaban en la vereda;
las otras niñas del barrio
nunca jugaban con ella.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un silencio sin lágrimas,
lloraba la niña negra.
II
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en su féretro de pino
reposa la niña negra.
A la presencia de Dios,
un ángel blanco la lleva;
la niña negra no sabe
si ha de estar triste o contenta.
Dios la mira dulcemente,
le acaricia la cabeza
y un lindo par de alas blancas
a sus espaldas sujeta.
Los dientes de mazamorra
brillan a la niña negra
Dios llama a todos los ángeles
y dice: "Jugad con ella!"
Luis Cané
La Hija del tabernero
La hija del tabernero
está sentada a la puerta.
Es un sensual avispero
su aire de mosquita muerta.
Porque ella sabe... ¡canalla!
y sabe que cuando paso
voy librando una batalla
con esas piernas de raso.
Yo sé que una noche habrá
en la taberna alboroto
y un hombre maldecirá
lívido y el pecho roto.
Y sé que al día siguiente
ella seguirá en la puerta
con su carita inocente
y su aire de mosca muerta.
Ángel Lázaro
Anoche cuando dormía
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Dí, ¿por qué acequia, escondida
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
Antonio Machado
Muerte y Vida
Al ver la noche Adán por vez primera
que iba borrando y apagando el mundo,
creyó que, al para del astro moribundo,
la creación agonizaba entera.
Mas, luego, al ver lumbrera tras lumbrera
dulce brotar y hervir en un segundo
universo sin fin... vuelto en profundo
pasmo de gratitud, ora y espera.
Un sol velaba mil: fue un nuevo Oriente
su ocaso, y pronto aquella luz dormida
despertó al mismo Adán pura y fulgente.
¿por qué la muerte al ánimo intimida?
Si así engaña la luz tan dulcemente,
¿por qué no ha de engañar también la vida?
José María Blanco White
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