viernes, 3 de noviembre de 2006

En Paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fuí el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
!más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé si duda largas las noches de mis penas,
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz,
!Vida, nada me debes! Vida, estamos en paz!
Amado Nervo

Como soy

"Cuando yo era joven, sabía quién era e intenté ser otra persona. era un solitario de nacimiento. Vine a este mundo con el instinto del aislamiento, con deseos de soledad y una gran aversión a las voces altas, a los portazos y a mi semejante el hombre. Nací con el temor de que alguien me pegara un puñetazo en la nariz o, aún peor, de que me rodeara con su brazo".

Esto lo escribió el Dr. George Sheehan, y me identifico plenamente con su persepción de si mismo. El licor fue mi aliado por muchos años para poder socializar, pero un día, leyendo un artículo en una revista sobre un actor de cine famoso, comentando su alcoholismo y su soledad, decidí cambiar, ser auténtico y desde entónces ya no tengo que aparentar lo que no soy. Hoy tengo unos pocos amigos(as) del alma, poco dinero y poca ropa, compro únicamente lo que necesito y soy libre.

La Clara Visión

Este mundo, !Oh Padre!. no ha sido injusto
derrochando la vida por tí prolongada;
sino que con cada año que se agrega,
!más hermosa parece tu obra!
Así como has hecho el mundo exterior,
has más hermoso mi universo interior,
resplandece a través de sus morosas nubes de duda;
rechaza las amenazantes formas del pecado;
Llena, sea breve o largo mi concedido plazo
de vida, con amor por ti y por el hombre;
fija cuando lo desees la hora del descanso,
!pero permite que mis últimos días sean los mejores!
John Greenleaf Whittier

A Charles Summer

Si una estrella se apagara en lo alto,
su luz durante edades,
viajando por el cielo hacia la Tierra,
brillaría en nuestros ojos mortales.

También al morir un gran hombre,
más allá de nuestro tiempo,
la luz que deja tras suyo perdura
en el camino de sus semejantes.
Longfellow

Mezzo Cammin

Media vida se me ha ido, y he dejado
que los años se resbalen y no he cumplido
la aspiración de mi juventud, construir
alguna torre de canciones con alto parapeto.
Ni la indolencia, ni el placer, ni la prisa
de incansables pasiones que no se aquietan,
sino la tristeza, y una aflicción casi asesina,
me apartó de lo que todavía puedo realizar;
aunque, a mitad del camino, veo el Pasado
extenderse a mis pies con sus rumores y sus suspiros
como una ciudad vasta y ruidosa en el crepúsculo,
con chimeneas humeantes, suaves campanas y luces que centellean,
y escucho sobre mi cabeza en el trueno otoñal
la catarata de muerte despeñándose lejana desde lo alto.
Henry wadsworth longfellow

El Ültimo Viaje

Sé que en la tarde de un día cualquiera el sol me dirá su último adiós,
con su mano ya violeta, desde el recodo de occidente.
Como siempre habré musitado una canción,
habré mirado una muchacha,
habré visto el cielo con nubes
a través del árbol que se asoma a mi ventana.
Los pastores tocarán sus flautas a la sombra de las higueras,
los corderos triscarán en la verde ladera
que cae suavemente hacía el río;
el humo subirá sobre la casa de mi vecino...
Y no sabré que es por última vez...
Pero te ruego, Señor:
¿podría saber antes de abandonarla, por qué esta tierra me tuvo entre sus brazos?
Y, ¿qué me quiso decir la noche con sus estrellas?
Y mi corazón, ¿qué me quiso decir mi corazón?
Antes de partir,
quiero demorarme un momento,
con el pie en el estribo,
para acabar la melodía que vine a cantar.
¡Quiero que la lámpara esté encendida para ver tu rostro, Señor!
Y quiero un ramo de flores para llevártelo,
Señor,
sencillamente.
Rabindranath Tagore

Cuando los Padres quedamos huérfanos

Hay un periodo cuando los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos. Es que los niños crecen independientemente de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes. Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los días, crecen de repente.

Un día se sientan cerca de ti y con una naturalidad increíble te dicen cualquier cosa que te indica que esa criatura de pañales, ¡ya creció! ¿Cuándo creció que no lo percibiste? ¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, el juego en la arena, los cumpleaños con payasos?

El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil. Ahora estas allí, en la puerta de la discoteca esperando no sólo que no crezca, sino que aparezca. Allí están muchos padres al volante esperando que salgan. Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas. Con el uniforme de su generación y sus incómodas y pesadas mochilas en los hombros.

Allá estamos nosotros, con los cabellos canos. Y esos son nuestros hijos, los que amamos a pesar de los golpes de los vientos, de las escasas cosechas de paz, de las malas noticias y la dictadura de las horas. Ellos crecieron amaestrados, observando y aprendiendo con nuestros errores y nuestros aciertos. Principalmente con los errores que esperamos no se repitan.

Hay un periodo en que los padres vamos quedando huérfanos de los hijos. Ya no los buscaremos más en las puertas de las discotecas y del cine. Pasó el tiempo del piano, el fútbol, el ballet, la natación. Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.

Deberíamos haber ido más junto a su cama, al anochecer, para oír su alma respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia, y a los adolescentes, cubrecamas de aquellas piezas con calcomanías, afiches, agendas coloridas y discos ensordecedores. Pero crecieron sin que agotáramos con ellos todo nuestro afecto. Al principio fueron al campo, la playa, navidades, pascuas, piscinas y amigos. Sí, había peleas en el auto por la ventana, los pedidos de la música de moda. Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento, no podían dejar a sus amigos y primeros enamorados.

Quedamos los padres exiliados de los hijos. Teníamos la soledad que siempre deseamos, y nos llegó el momento en que sólo miramos de lejos, oramos mucho (en ese momento se nos había olvidado) para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.
El secreto es esperar. En cualquier momento nos darán nietos. El nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos. Por eso, los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable cariño. Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto. Así es.

Los seres humanos sólo aprendemos a ser hijos después de ser padres; sólo aprendemos a ser padres después de ser abuelos. En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir después de que la vida se nos va pasando...

Poema a un Ave Acuática


¿ Hacia adonde, entre el rocio que cae,
mientras el firmamento resplandece al morir el dia,
lejos, entre rojizas profundidades, persigues
tu camino solitario?
En vano el ojo del cazador
Podria apuntar a tu vuelo distante para herirte
Mientras, oscuramente recortada sobre el cielo camesi,
Tu figura se aleja
¿Acaso buscas la pantanosa orilla
de un lago entre los juncos, o la margen de un rio caudaloso,
o el lugar donde las olas oscilantes de elevan y se rompen
contra el gastado borde del océano?
Hay un poder cuyo cuidado
Te enseña tu ruta por la costa sin caminos,
Por el aire desierto y sin limites-
Viajero solitario, pero no extraviado.
Todo el dia se han agitado tus alas
Por esa remota altura, esa atmosfera tenue y fria,
Pero no desciendes, cansado, hacia la tierra hospitalaria
Aunque la oscura noche se aproxime
Y pronto esa fatiga habra acabado;
Pronto encontraras tu hogar de verano, para descansar,
Y cantar entre tus hermanos; pronto se inclinaran los junquillos,
Sobre tu nido escondido.
Te has ido, el abismo de los cielos
Se ha tragado tu imagen; empero, en mi corazon
La leccion que me has dado se ha grabado
Para no perderse nunca.
Aquel que, de un lugar a otro,
Guia por el cielo infinito tu seguro vuelo,
En el largo camino que debo recorrer solo
No dejara que mis pasos de extravíen.
William Cullen Bryant

NADIE FUE AYER

Nadie fue ayer
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino que yo voy.
Para cada hombre
guarda un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen Dios.
León Felipe