Si una estrella se apagara en lo alto,
su luz durante edades,
viajando por el cielo hacia la Tierra,
brillaría en nuestros ojos mortales.
También al morir un gran hombre,
más allá de nuestro tiempo,
la luz que deja tras suyo perdura
en el camino de sus semejantes.
Longfellow
viernes, 3 de noviembre de 2006
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