miércoles, 14 de febrero de 2007

Edith Stein

Tambien he leido algo sobre la santa judia, que vivio la misma tragedia de Ana Frank, solo por su sangre judia, y que casualmente comparte con ella el haber huido a Holanda donde fue capturada y llevada al mismo campo que Ana y murio casi en la misma fecha que ella. Una monja que ofrecio su muerte por su pueblo y por compartir los sufrimientos de Jesus, un hermano de sangre. Es muy hermoso ver que los sacrificios de algunas personas, sean testimonio para otras, y que las injusticias tienen compensacion.

Ana Frank

Se me han pasado muchos dias sin ingresar, pero hoy lo hago por una buena razon. He releido El Diario de Ana Frank, un libro que compre con mi primer sueldo en el año 1967 y que me ha conmovido nuevamente. Hoy tengo la oportunidad de accesar la Web y pude entrar en la pagina donde esta toda la historia y los lugares donde vivio y donde murio. Antes me daba tristeza su suerte, el morir tan joven y con tantos deseos de hacer cosas, pero hoy entiendo que Dios escribe recto con renglones torcidos. Queria ser escritora y servir a los demas, ser famosa y querida, y logro esto y mas con su diario, y es una martir que gano el cielo con su sufrimiento, esto me hace reconocer una vez mas que las cosas suceden porque Dios asi lo quiere y a veces no entendemos sus motivaciones. Me siendo agradecido y contento de que lo que consideraba una tragedia sea mas bien un ejemplo del amor de Dios para todos y todas.
Escribió un testimonio sincero de si misma creyendo que nadie leería su Diario y eso nos hace identificarnos con ella y compartir todos sus sentimientos de niña y de mujer, de duda y de fe, de desánimo y esperanza. Hizo y vivió en sus pocos años lo que a otros nos lleva toda una vida y lo hacemos a medias.