viernes, 10 de noviembre de 2006

Me marcharé...

Me marcharé, Señor, alegre o triste;
mas resignado, cuando al fin me hieras.
Si vine al mundo porque Tú quisiste,
¿no he de partir sumiso cuando quieras?
Un torcedor tan solo me acongoja,
y es haber preguntado el pensamiento
sus porqués a la Vida...!Mas la hoja
quiere saber donde la lleva el viento!
Hoy, empero, ya no pregunto nada:
cerré los ojos, y mientras el plazo
llega en que se termine la jornada,
mi inquietud se adormece en la almohada
de la resignación, en tu regazo.
Amado Nervo

Tema de romance

en el camino hay un rancho,
en el rancho, una ventana,
por donde se asoma el alba
de una lucecita blanca.
dentro del rancho una pareja:
afuera, un caballo negro;
el caballo atado a un árbol
por dos vueltas del cabestro,
y la moza con el mozo
abrochados en un beso.
la medianoche amanece
en el pico de los gallos;
silba en lo obscuro un chingolo
un chingolito romántico,
de esos que entrada la noche
prenden la chispa de un canto.
siguen pasando las horas:
el cielo se va aclarando,
y el alba grande del día
apaga el alba del rancho.

Fernán Silva Valdés

Agosto

Va a llover... lo ha dicho el césped
el canto fresco del río;
el viento lo ha dicho al bosque,
y el bosque al viento y al río...
va a llover...crujen las ramas
y huele a sombra en los pinos...
naufraga en verde el paisaje...
pasan pájaros perdidos...
!que sólo te quedas tú,
pobre corazón sin nido!
Jaime Torres Bodet

Yo voy soñando caminos

Yo voy soñando caminos
de la tarde, !las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
la tarde cayendo está.
"en el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ýa no siento el corazón"...
y todo el campo un momento
se queda mudo y sombrío,
meditando. suena el viento
en los álamos del río.
la tarde más se obscurece,
y el camino, que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
mi cantar vuelve a plañir
"aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada".
Antonio Machado

En Paz - Tú

En Paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando sembré rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;
¡mas tú no me dijiste que Mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz,
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!





Señor, Señor, Tú antes, Tú después, Tú en la inmensa
hondura del vacío y en la hondura interior:
Tú en la aurora que canta y en la noche que piensa;
Tú en la flor de los cardos y en los cardos sin flor.

Tú en el cenit a un tiempo y en el nadir; Tú en todas
las transfiguraciones y en todo el padecer;
Tú en la capilla fúnebre y en la noche de bodas;
Tú en el beso primero y en el beso postrer.

Tú en los ojos azules y en los ojos obscuros;
Tú en la frivolidad quinceañera, y también
en las graves ternezas de los años maduros;
Tú en la más negra sima, Tü en el más alto edén.

Si la ciencia engreída no te ve, yo te veo,
Si sus labios te niegan, yo te proclamaré.
Por cada hombre que duda, mi alma grita: “Yo creo”
¡Y con cada fe muerta se agiganta mi fe”
Amado Nervo