miércoles, 8 de noviembre de 2006

En la mañana sonaron las campanas de tu templo.
Hombres y mujeres corrieron presurosos
por el camino del bosque
con sus ofrendas de flores frescas.
Yo estaba a la sombra,
sentado en la hierba, y los miré pasar.
Pienso que hice bien porque mis flores
estaban en capullo.
Al fina del día mis flores se abrieron
y yo pude ir al culto nocturno.

Tagore

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