viernes, 28 de septiembre de 2007

Eternamente felices *

Las lágrimas vertidas
nos secarán en el cielo,
una a una, todas,
con un bendito pañuelo,

los dolores, las tristezas,
las penas, los sufrimientos,
quedarán en paz convertidos,
serán tan solo recuerdos,

todo será claro y fresco
como mañanita de invierno,
las heridas cubiertas
con curitas de terciopelo,

las gotitas de rocío
que brillan a la luz tenue,
servirán para lavarse
las penas del pensamiento,

y eternamente tendremos:

estantes con muchos libros,
también música en estéreo,
siempre será de día,
y nunca nos dará sueño.

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