sábado, 2 de diciembre de 2006

El mes de la Navidad

Entramos al Adviento - del 3 al 23 - preparándonos para el día más importante del mes. Mi navidad número sesenta y uno, y no sé cuantas me quedaran, en todo caso, siempre han sido de espera de algo bueno: cuando pequeño, los regalos, luego fueron cada vez menos, cuando llegaron los hijos, ver su entusiasmo al abrir los suyos, hoy es con la nieta las reacciones cuando rompe el papel de colores y cuando hace lo mismo con los nuestros.
Vivir tambien la parte espiritual, la Buena Nueva para nosotros los cristianos, que se renueva cada año, de una manera diferente cada vez, con más paz interior y con el convencimiento de que todo lo que sucede es permitido o es voluntad de Dios.

martes, 28 de noviembre de 2006

Eternidad

Lo que tengo no me pertenece. Aunque forme parte de mí. Todo lo que soy me fue prestado por el Creador, para que pueda repartir con aquellos que entran en mi vida.
Nadie cruza nuestro camino por casualidad. Y nosotros no entramos en la vida de alguien sin ninguna razón . Hay mucho para dar y recibir. Mucho para aprender, con experiencias positivas o negativas.
Es eso...
Intenta ver las cosas negativas que te pasan como algo que sucede por alguna razón. Y no te lamentes de lo ocurrido, además, reclamar no te servirá de nada. Y te vendará los ojos para continuar tu camino.
Cuando no conseguimos olvidarnos que alguien nos lastimó, estamos reviviendo la herida
haciéndola muchas veces mayor que la que teníamos antes. No siempre las personas nos lastiman intencionalmente. Muchas veces, nos sentimos heridos, pero la otra persona ni siquiera se dio cuenta de esa situación, y nos decepcionamos porque aquella persona no cumplió nuestras expectativas.
Nuestras expectativas!!!
¿Y sabemos cuáles eran las expectativas de la otra persona?
A nosotros nos decepcionan, y nosotros decepcionamos a los demás. Pero, claro, es más fácil pensar en las cosas que nos duelen a nosotros. Cuando alguien nos dice que nos lastimó sin intención, créele! Te va a hacer bien.
Y así, tal vez, te entenderán cuando digas sinceramente, "fue sin querer". ¡Da lo mejor que puedas de tí! Cuando te vayas, la única cosa que dejarás es el recuerdo de lo que hiciste aquí. Sé bueno, intenta dar siempre el primer paso nunca niegues una ayuda que esté a tu alcance, perdona y da lo mejor de tí mismo.
¡SE UNA BENDICIÓN!
Dios no viene en persona para bendecirnos. Él usa a los que están dispuestos a cumplir la misión.
Todos podemos ser ángeles. La eternidad está en nuestras manos.
Vive de manera que cuando ya no estés, gran parte de tí continúe en aquellos que tuvieron la fortuna de encontrarte!!!
Autor desconocido

lunes, 27 de noviembre de 2006

Nosotros los Hombres

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra

a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.
Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,

democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.
Estamos sin amor, hermano mío,

y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.
Traigo muertes para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas para los dolorosos.
Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador y grande
como tormenta oceánica.
Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.
Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.
Jorge Debravo

Este sitio de Angustia

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.
Pero a veces los días se ponen grises,

nos miran con miradas enemigas,
y se ríen de nosotros, se burlan de nosotros,
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tintero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo,
encoge las rodillas para no perecer,
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.
Entonces es que uno llama al apio y le dice,

llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe ser un castigo,
un paisaje maldito donde el hombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.
Es entonces que uno - cuando mira los puentes
y los halla cerrados, cuando toca los frutos
y los halla podridos, cuando mira hacia el cielo
y lo encuentra colérico y cuajado de muerte -
es entonces, repito, que la piel no nos sirve,
el alma nos maltrata como un colchón de agujas,
y madecimos este cascarón fracasado,
estos ojos de hombre y estos zapatos de hombre
Jorge Debravo

Mi posición

"La canción del poeta debe alumbrar el camino de los pueblos. y, ¡ay de los que hagan canción de sombra, porque los pueblos lo arrojarán al despeñadero de los olvidados!
He tomado partido. En la lucha que se libre entre los detentadores del poder y de la riqueza y los desposeídos, yo he tomado partido con los desposeídos. Todos los hombres somos hermanos. Comprendo, sin embargo, que a algunos habrá de obligarlos a comportarse como hermanos. Porque hay hombres que todavía no son humanos. Debemos enseñarles a serlo. Y exigirles que lo sean. Siempre la poesía ha estado unida a las luchas sociales, religiosas, políticas y económicas; el cuento sobre la poesía no comprometida, lo inventaron y mantienen los interesados en que no se comprometa.
Porque un poeta no se comprometerá con los que detentan el poder y la riqueza. El poeta se compromete con los que necesita, y eso no es conveniente para muchos pontífices de nuestra época.
Mi poesía no se sujeta a ninguna norma ideológica preconcebida. Nace simplemente, dice lo que se ha de decir y nunca calcula los intereses que resultarán favorecidos o golpeados."
Jorge Debravo 1967

viernes, 24 de noviembre de 2006

Yo en el fondo del mar

En el fondo del mar hay una casa de cristal.
A una avenida de madréporas da.
Un gran pez de oro,

a las cinco,
me viene a saludar.
Me trae un rojo ramo de flores de coral.
Duermo en una cama un poco más azul que el mar.
Un pulpo me hace guiños a través del cristal.

En el bosque verde que me circunda
—din don... din dan—
se balancean y cantan las sirenas de nácar verdemar.
Y sobre mi cabeza arden,

en el crepúsculo,
las erizadas puntas del mar.

Alfonsina Storni

Drop a Star

¿Dónde está la estrella de los Nacimientos?
La tierra, encabritada, se ha parado en el viento.
Y no ven los ojos de los marineros.
Aquel pez —¡seguidle!— se lleva, danzando, la estrella polar.
El mundo es una slot-machine,

con una ranura en la frente del cielo,
sobre la cabecera del mar.
(Se ha parado la máquina, se ha acabado la cuerda.)
El mundo es algo que funciona como el piano mecánico de un bar.
(Se ha acabado la cuerda, se ha parado la máquina...)
Marinero, tú tienes una estrella en el bolsillo...
¡Drop a star!
Enciende con tu mano la nueva música del mundo,
la canción marinera del mañana,
el himno venidero de los hombres...
¡Drop a star!
Echa a andar otra vez este barco varado, marinero.
Tú tienes una estrella en el bolsillo....
una estrella nueva de palacio, de fósforo y de imán.

León Felipe

ESTE SITIO DE ANGUSTIA

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando,
un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.
Pero a veces los días se ponen grises,

nos miran con miradas enemigas,
y se ríen de nosotros, se burlan de nosotros,
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas,
de niños sin dinero.
Se mira uno las uñas,
como haciéndose viejo,
encoge las rodillas para no perecer,
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.
Entonces es que uno llama al apio y le dice,

llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe ser un castigo,
un paisaje maldito donde el hombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.

Jorge Debravo

Eternidad

Antepasado mío,
hoy te he visto gozoso,
reencarnado en mis dos hijos.
La tarde olía a madurez y a mango.
Por las mejillas de mis niños

—dulce y amadamente— resbalabas.

Jorge Debravo

Apunte Interior

Hoy mi vida no tiene peso alguno:
es un viento, menos que un viento, menos
que una raya de luz.
Ahora ninguno
puede serme oneroso.
No hay terrenos
resquemores debajo de mi alma.
Mi sangre es una roja armonía viva.

Estoy en armonía con la brasa y la calma,
con la voz amorosa y la voz vengativa.
Parece que mis manos no existieran, parece

que mi cuerpo nadara en un agua inocente.
Como un viento desnudo de mi corazón se mece
y hace sonar campanadas dulcemente.

Jorge Debravo

Más allá del amor, de Semillas para un himno

" Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra;
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba,
el agua, la piel;
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.
Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.
Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes, espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.
Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y se entrega:
tú también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida,
copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida. "

Octavio Paz

Invitación a la sabiduría (fragmento)

" No puedo escribir sobre mí mismo. En primer lugar, por que no soy capaz. Ni siquiera tengo una lengua propia. En segundo lugar, soy demasiado consciente de que, si lo intentara, el yo acerca del cual escribiría no sería el yo que soy, puesto que soy un sujeto y no un objeto. En tercer lugar, escribir sobre aspiraciones y decisiones es como hacer proyectos. Puede ser interesante para los amigos o para las personas con las que tengo una relación personal, pero su interés se limita a este ámbito. Y sin embargo escribo. No sobre mí mismo, sino que me escribo a mí mismo. Todo aquello que escribo es, al menos, una parte de mi yo. Todo lo que escribo es autobiográfico. Sólo pongo por escrito pensamientos que yo mismo he pensado como palabras. Yo mismo soy aquello que escribo y escribo como alguien que habla. Soy especialmente sensible a dejar que la palabra hable, a permitir que el lenguaje se desarrolle a sí mismo. El yo que también reside en el lenguaje (y que es diferente del ego), habla y se revela a sí mismo en la medida en que dice lo que ha de decir. Por eso el yo no se expresa completamente, y el proceso de devenir lenguaje no se produce automáticamente. El yo tiene necesidad de mí como de un mediador necesario. Soy un elemento activo de esta revelación; gran parte depende de mi transparencia, además de mi atención y otros factores. Recuerdo un ideal: cada párrafo que escribo, cada frase, debería reflejar, en la medida de lo posible, toda mi vida y ser expresión de mi ser. Se debería reconocer mi vida entera en una sola frase, del mismo modo que puede reconstruirse el esqueleto completo de un animal prehistórico a partir de un solo hueso. "

Raimon Panikkar

jueves, 16 de noviembre de 2006

Mis Poetas Favoritos

Las fotografías de abajo en su orden: Amado Nervo - Antonio Machado - Rabindranath Tagore - León Felipe - Jorge Debravo.





Miedosos ( Anécdota)

Siendo pequeña mi hija Eugenie, estaba hablando con mi mamá y le decía:
" Vea abuelita, mi hermano Federico duerme solo en su habitación, yo duermo sola también y estos miedosos duermen juntos" (refiriéndose a mi esposa y a mí).

Simplicidad

El día de temprano otoño está sin una nube.
Va el río lleno hasta la orilla, y lava las raíces
desnudas del árbol que se tambalea en el vado.
Y el largo sendero estrecho, como la lengua
sedienta de la aldea, se hunde en la corriente.
Se me llena el corazón mirando en mi torno,
viendo el cielo callado y el agua correr;
sintiendo que la felicidad se ha posado en todo
tan sencillamente
como una sonrisa en la cara de un niño.

Rabindranath Tagore

Décima

Tiende la mano al vecino
porque sí, con elegancia
que no todo sea ganancia
a lo largo del destino.
Cambia de sabor el vino
cuando no hay con quien brindar.
¿qué harás con atesorar
y ser opulento en bienes,
si no ejerces, si no tienes
el bien supremo de dar?
Antonio A. Gil

Miniaturas

La Abeja

Sin cesar gotea
miel el colmenar:
cada gota es una abeja.

Mariposa Nocturna

Devuelve a la desnuda rama,
nocturna mariposa,
las hojas secas de tus alas.

La Luna

Es mar la noche negra,
la nube es una concha;
la luna es una perla...

Sandía

De verano, roja y fría
carcajada,
rebanada,
de sandía.
José Juan Tablada

El barco viejo

Allá, en aquel paraje solitario del puerto,
se mece el viejo barco a compás de las ondas,
que tejen y destejen sus armiñadas blondas,
en derredor del casco roñoso y entreabierto.
De la averiada proa cuelga un cable cubierto
de líquenes que ondulan cuando pasan las rondas
de los peces, clavando sus pupilas redondas
en el barco que flota como un cetáceo muerto.
Y el barco, que fué un barco de los que van a Europa,
ahora que está inválido y hecho un sucio pontón,
sus amarras sacude y rechina y se queja
cuando ve que otro barco mar adentro se aleja
mecido por las olas en blanca oscilación.
Manuel Magallanes Moure

Romance de la niña negra

I
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.
Un erguido moño blanco
decoraba su cabeza;
collares de cuentas rojas
al cuello le daban vueltas.
Las otras niñas del barrio
jugaban en la vereda;
las otras niñas del barrio
nunca jugaban con ella.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un silencio sin lágrimas,
lloraba la niña negra.
II
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en su féretro de pino
reposa la niña negra.
A la presencia de Dios,
un ángel blanco la lleva;
la niña negra no sabe
si ha de estar triste o contenta.
Dios la mira dulcemente,
le acaricia la cabeza
y un lindo par de alas blancas
a sus espaldas sujeta.
Los dientes de mazamorra
brillan a la niña negra
Dios llama a todos los ángeles
y dice: "Jugad con ella!"
Luis Cané

La Hija del tabernero

La hija del tabernero
está sentada a la puerta.
Es un sensual avispero
su aire de mosquita muerta.
Porque ella sabe... ¡canalla!
y sabe que cuando paso
voy librando una batalla
con esas piernas de raso.
Yo sé que una noche habrá
en la taberna alboroto
y un hombre maldecirá
lívido y el pecho roto.
Y sé que al día siguiente
ella seguirá en la puerta
con su carita inocente
y su aire de mosca muerta.
Ángel Lázaro

Anoche cuando dormía

Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Dí, ¿por qué acequia, escondida
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
Antonio Machado

Muerte y Vida

Al ver la noche Adán por vez primera
que iba borrando y apagando el mundo,
creyó que, al para del astro moribundo,
la creación agonizaba entera.
Mas, luego, al ver lumbrera tras lumbrera
dulce brotar y hervir en un segundo
universo sin fin... vuelto en profundo
pasmo de gratitud, ora y espera.
Un sol velaba mil: fue un nuevo Oriente
su ocaso, y pronto aquella luz dormida
despertó al mismo Adán pura y fulgente.
¿por qué la muerte al ánimo intimida?
Si así engaña la luz tan dulcemente,
¿por qué no ha de engañar también la vida?
José María Blanco White

martes, 14 de noviembre de 2006

Consuelo

A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos.

François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

Nadie es tan viejo

Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan mozo que hoy no pudiese morir.

Fernando de Rojas (1465-1541) Escritor español autor de La Celestina.

Gran libro es la vejez

Gran libro es la vejez. ¡Lástima que el hombre tenga que morirse cuando comienza a leerlo con provecho!

Jose María de Pereda (1833-1906) Escritor español.

Rima LII

Olas gigantes que os rompéis
bramando en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán
que arrebatáis del alto bosque
las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nube de tempestad
que rompe el rayo y en fuego
ornáis las sangrientas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!.
Llevadme,
por piedad,
a donde el vértigo con la razón
me arranque la memoria.
¡Por piedad!
¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!.

Gustavo Adolfo Bécquer

Rima II

Saeta que voladora cruza,
arrojada al azar,
y que no se sabe dónde
temblando se clavará;
hoja que del árbol seca

arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte
el surco donde al polvo volverá;
gigante ola

que el viento riza
y empuja en el mar,
y rueda y pasa,
y se ignora
qué playa buscando va;
luz que en cercos temblorosos brilla,

próxima a expirar,
y que no se sabe de ellos
cuál el último será;
eso soy yo,

que al acaso cruzo el mundo
sin pensar de dónde vengo
ni a dónde mis pasos me llevarán.

Gustavo Adolfo Bécquer

Rima VII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas

como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas!
—¡Ay! —pensé—; ¡cuántas veces el genio

así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: «¡Levántate y anda!».

Gustavo Adolfo Bécquer

! Buenos Días !

Autor: H. Demetrio Navarrete
Caminando por la calle y saludando a las personas ¿qué es lo primero que les decimos o lo primero que escuchamos? «Buenos días» -nos dicen- y contestamos naturalmente: «Buenos días».
En ocasiones nos fijamos en la persona que nos saluda como nos fijaríamos en un escaparate de una tienda, es decir, ni le ponemos atención. «¡Buenos días!» Esa es la frase que escuchamos todos los días de la semana. Nos la dicen nuestros seres queridos y nos la repiten los compañeros del trabajo cuando salen de casa, se lo escuchamos a las personas a las que tratamos. Es más, hasta la podemos citar en inglés y en francés. Good morning! Bon Jour!.... Es el optimismo que nos hace augurar lo mejor para nuestro semejante. Quisiéramos que todos disfrutaran del mejor de los días. Les deseamos que verdaderamente ese día sea diferente, que él no tenga preocupaciones más que las ordinarias y para nosotros tan importantes como ¿A qué hora salgo del trabajo? ¿cuando me pagan mi salario? ¿Qué voy a hacer el próximo fin de semana?... Además en algunas culturas el optimismo está pintado en cada una de las personas desde que nace. Hay pueblos a los cuales no los podemos imaginar tristes. Hizo buen día y fiesta, hizo mal día y fiesta. Hoy no nos fue bien y fiesta. Viven felices aunque se la pasen muy mal. Son así y así seguirán.
A mí me gustaría ahora decir verdaderamente a cada uno de los habitantes de este mundo. «¡Buenos días! Les deseo lo mejor para este día que comienzan.» Pero no sé si todos me escucharían bien o interpretarían que estoy burlándome. Pues decírselo a los habitantes de Washington que, viven en la angustia de no saber si ellos serán los siguientes destinatarios de un atentado, es un poco complicado, y sin embargo, ¡Buenos días! Y tú también habitante de Moscú donde sé que la inseguridad te ha hecho presa ¡Buenos días! A los colombianos que viven en zona de conflicto, para que no pierdan la esperanza de la paz. ¡Buenos días! Y como no olvidar a los enfermos terminales de los hospitales ¡Buenos días! ¿Conocemos a alguien más que habría que darle los buenos días? Yo conozco muchas personas más. Pero ustedes también conocen, entonces díganles con el corazón en la mano ¡Buenos días! Sí, porque decirles estas palabras al menos es un poco de bálsamo para su sufrimiento. Tal vez hasta una pequeña luz entre tanto dolor. Para los que creemos en Dios es más fácil entender los sufrimientos porque creer en Dios significa saber que no todo termina en los hechos. Si tú crees en Dios, dale a todos un poco de esperanza, háblales de que hay algo más allá de estos sufrimientos, vamos a infundirles optimismo. ¿Por qué no saludamos a todos con este optimismo? ¿por qué no buscamos nosotros también transmitir alegría? Díganles a todos ¡Buenos días!

lunes, 13 de noviembre de 2006

LA REVELACIÓN INTERNA

¿Adónde te hallaré, Ser Infinito?
¿En la más alta esfera? ¿En el profundo
abismo de la mar? ¿Llenas el mundo
o en especial un cielo favorito?

«¿Quieres saber, mortal, en dónde habito?»,
dice una voz interna. «Aunque difundo
mi ser y en vida el universo inundo,
mi sagrario es un pecho sin delito.

»Cesa, mortal, de fatigarte en vano
tras rumores de error y de impostura,
ni pongas tu virtud en rito externo;

»no abuses de los dones de mi mano,
no esperes cielo para un alma impura
ni para el pensar libre fuego eterno».


José María Blanco-White

FUTURO

Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!)
soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento,
en el vital deliquio por siempre insaciado,
era la llama al viento...

Vagó, sensual y triste, por las islas de su América;
en un pinar de Honduras vigorizó el aliento;
la tierra mexicana le dio su rebeldía,
su libertad, su fuerza... Y era una llama al viento.

De simas no sondadas subía a las estrellas;
un gran dolor incógnito vibraba por su acento;
fue sabio en sus abismos, y humilde, humilde, humilde,
porque no es nada una llamita al viento.

Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,
que nunca humana lira jamás esclareció,
y nadie ha comprendido su trágico lamento...
Era una llama al viento y el viento la apagó.

Porfirio Barba Jacob

SABIDURÍA

Nada a las fuerzas próvidas demando,
pues mi propia virtud he comprendido.
Me basta oír el perennal ruido
que en la concha marina está sonando.

Y un lecho duro y un ensueño blando;
y ante la luz, en vela mi sentido
para advertir la sombra que al olvido
el ser impulsa y no sabemos cuándo...

Fijar las lonas de mi móvil tienda
junto a los calcinados precipicios
de donde un soplo de misterio ascienda;

y al amparo de númenes propicios,
en dilatada soledad tremenda
bruñir mi obra y cultivar mis vicios.

Porfirio Barba Jacob

ELEGÍA DE SEPTIEMBRE

¡Oh sol! ¡Oh mar! ¡Oh monte! ¡Oh humildes
animalitos de los campos! Pongo a todas las cosas
por testigos de esta realidad tremenda: He vivido.

Main

Cordero tranquilo, cordero que paces
tu grama y ajustas tu ser a la eterna armonía:
hundiendo en el lodo las plantas fugaces
huí de mis campos feraces
un día...
Ruiseñor de la selva encantada
que preludias el orto abrileño:
a pesar de la fúnebre muerte, y la sombra, y la nada,
yo tuve el ensueño.
Sendero que vas del alcor campesino
a perderte en la azul lontananza:
los dioses me han hecho un regalo divino:
la ardiente esperanza.
Espiga que mecen los vientos, espiga
que conjuntas el trigo dorado:
al influjo de soplos violentos,
en las noches de amor, he temblado.
Montaña que el sol transfigura.
Tabor al febril mediodía,
silente deidad en la noche estilífera y pura:
¡nadie supo en la tierra sombría
mi dolor, mi temblor, mi pavura!
Y vosotros, rosal florecido,
lebreles sin amo, luceros, crepúsculos,
escuchadme esta cosa tremenda: ¡He Vivido!
He vivido con alma, con sangre, con nervios, con músculos,
y voy al olvido...

Porfirio Barba Jacob

Septiembre, el mes en que nací

este verso me va muy bien

y voy al olvido también...


CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

El hombre es una cosa vana, variable y ondeante...

MONTAIGNE

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!

Porfirio Barba Jacob

REVOLUCIÓN

Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también
—un sol verdugo y amigo—
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.

León Felipe

Con las Piedras Sagradas

Con las piedras sagradas
de los templos caídos
grava menuda hicieron
los martillos
largos
de los picapedreros analíticos.
Después,
sobre esta grava, se ha vertido
el asfalto negro y viscoso
de los pesimismos.
Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña,
se han abierto calzadas y caminos
por donde el cascabel de la esperanza
acelera su ritmo.


León Felipe

COLOFÓN

Luz...
Cuando mis lágrimas te alcancen
la función de mis ojos
ya no será llorar,
sino ver.


León Felipe

CREDO

Aquí estoy...
En este mundo todavía... Viejo y cansado... Esperando
a que me llamen...
Muchas veces he querido escaparme por la puerta maldita
y condenada
y siempre un ángel invisible me ha tocado en el hombro
y me ha dicho severo:
No, no es la hora todavía... hay que esperar...
Y aquí estoy esperando...
con el mismo traje viejo de ayer,
haciendo recuentos y memoria,
haciendo examen de conciencia,
escudriñando agudamente mi vida...
¡Qué desastre!... ¡Ni un talento!... Todo lo perdí.
Sólo mis ojos saben aún llorar. Esto es lo que me queda...
Y mi esperanza se levanta para decir acongojada:
Otra vez lo haré mejor, Señor,
porque... ¿no es cierto que volvemos a nacer?
¿No es cierto que de alguna manera volvemos a nacer?
Creo que Dios nos da siempre otra vida,
otras vidas nuevas,
otros cuerpos con otras herramientas,
con otros instrumentos... Otras cajas sonoras
donde el alma inmortal y viajera se mueva mejor
para ir corrigiendo lentamente,
muy lentamente, a través de los siglos,
nuestros viejos pecados,
nuestros tercos pecados...
para ir eliminando poco a poco
el veneno original de nuestra sangre
que viene de muy lejos.
Corre el tiempo y lo derrumba todo, lo transforma todo.
Sin embargo pasan los siglos y el alma está, en otro sitio...
¡pero está!
Creo que tenemos muchas vidas,
que todas son purgatorios sucesivos,
y que esos purgatorios sucesivos, todos juntos,
constituyen el infierno, el infierno purificador,
al final del cual está la Luz, el Gran Dios, esperándonos.
Ni el infierno... ni el fuego y el dolor son eternos.
Sólo la Luz brilla sin tregua,
diamantina,
infinita,
misericordiosa,
perdurable por los siglos de los siglos...
Ahí está siempre con sus divinos atributos.
Sólo mis ojos hoy son incapaces de verla...
estos pobres ojos que no saben aún más que llorar.

León Felipe

LO INEFABLE

Yo muero extrañamente... No me mata la Vida.
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como una herida...
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor

De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
Devorando alma y carne, y no alcanza a la flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?...

¡Cumbre de los Martirios!... ¡Llevar eternamente,
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un ardiente feroz!...

¡Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable!... ¡Ah, más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios!

Delmira Agustini

sábado, 11 de noviembre de 2006

La Carta de Erin, Una Niña Especial

Erin no sabe leer, ni escribir como nosotros,
pero Mickie, su madre,
sabe lo que quiere decir y nos lo cuenta.


A MI MADRINA
Por Mickie Mulkern

Esperaste muchos meses a que llegase.
Estabas allí, y me viste cuando tenía sólo unos minutos.
Y me cambiaste los pañales cuando yo era de unos días.

Soñabas con tu primera ahijada:
Será precoz como su hermana.
La acompañarás a la escuela, al colegio, al altar.
¿Qué sería yo? ¿El orgullo de los que me quieren?

Dios tenía otros planes sobre mí. Soy lo que soy.
Nadie me ha llamado nunca precoz.
Algo no marcha bien en mi cabeza.
Seré una hija de Dios para siempre.

Soy feliz. Amo a todos y todos me aman.
Pero soy capaz de comunicar y de entender.
Afecto, calor, cariño y amor.

Hay gente especial en mi vida.
A veces los veo sonreír, a veces llorar.
¿Por qué? Soy feliz, mis íntimos me aman.
¿Qué más puedo pedir?

No iré nunca al colegio, y nunca me casaré.
Pero no estés triste: Dios me hizo especial.
No puedo hacer daño, soy sólo capaz de amar.
Y quizás Dios ha menester de algunos niños
que sencillamente amen.

No, nunca seré un éxito a los ojos del mundo.
Pero te prometo algo que pocos pueden prometer.
Lo único que conozco es el amor, bondad, inocencia.
Podremos compartir la eternidad, madrina.

Con cariño, Erin

Carta del Jefe Seathl

Carta que envió el Jefe Seathl
al Presidente de EEUU.

“El Gran Jefe de Washington manda palabras, quiere comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también manda palabras de amistad y bienaventuranza. Esto es amable de parte suya, puesto que nosotros sabemos que él tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero tendremos en cuenta su oferta, porque estamos seguros de que si no obramos así, el hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington puede contar con la palabra del Gran Jefe Seathl, como pueden contar nuestros hermanos blancos con el regreso de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas: nada ocultan.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo y el calor de la tierra? Esta idea es extraña para nosotros. Si hasta ahora no somos dueños de la frescura del aire o del resplandor del agua. ¿Cómo nos los pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en nuestro tiempo. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada brillante hoja de pino, cada orilla arenosa, cada rincón del oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto, es sagrado en la memoria y experiencia de mi gente.

Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para él, una porción de tierra es lo mismo que otra, porque él es un extraño que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemigo y cuando él la ha conquistado sigue adelante. El deja las tumbas de sus padres atrás, y no le importa. El empeña la tierra de sus hijos, y no le importa. Así las tumbas de sus padres y los derechos de nacimiento de sus hijos son olvidados. Su apetito devorará la tierra y dejará atrás un desierto.

Si yo decido aceptar, pondré una condición: el hombre blanco deberá tratar a las bestias de esta tierra como hermanos. Yo soy salvaje y no entiendo ningún otro camino. He visto miles de búfalos pudriéndose en las praderas, abandonados por el hombre blanco que pasaba en el tren y los mataba. Yo soy un salvaje y no entiendo como el “caballo de hierro que fuma” puede ser más importante que los búfalos que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué será del hombre sin las bestias? Si todas las bestias desaparecieran, el hombre moriría de una gran soledad en el espíritu: porque cualquier cosa que les pase a las bestias, también le pasa al hombre. Todas las cosas están relacionadas. Todo lo que hiere a la tierra, herirá también a los hijos de la tierra. Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros han sentido la vergüenza. Y después de la derrota convierten sus días en tristezas, y ensucian su cuerpo con comida y bebidas fuertes.

Cuando el último piel rojas haya desaparecido de la tierra y su memoria sea solamente la sombra de una nube cruzando la pradera, estas costas y estas praderas aún contendrán los espíritus de mi gente: porque ellos aman esta tierra como el recién nacido ama el latido del corazón de su madre. Si nosotros vendemos a ustedes nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Cuídenla, como nosotros la hemos cuidado. Retengan en sus mentes la memoria de la tierra, tal como se la entregamos.

Y con todas sus fuerzas, con todas sus ganas, consérvenla para sus hijos. Y ámenla como Dios nos ama a todos. Una cosa nosotros sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes; esta tierra es preciosa para Él. Y el hombre blanco no puede estar excluido de un destino común”.

viernes, 10 de noviembre de 2006

Me marcharé...

Me marcharé, Señor, alegre o triste;
mas resignado, cuando al fin me hieras.
Si vine al mundo porque Tú quisiste,
¿no he de partir sumiso cuando quieras?
Un torcedor tan solo me acongoja,
y es haber preguntado el pensamiento
sus porqués a la Vida...!Mas la hoja
quiere saber donde la lleva el viento!
Hoy, empero, ya no pregunto nada:
cerré los ojos, y mientras el plazo
llega en que se termine la jornada,
mi inquietud se adormece en la almohada
de la resignación, en tu regazo.
Amado Nervo

Tema de romance

en el camino hay un rancho,
en el rancho, una ventana,
por donde se asoma el alba
de una lucecita blanca.
dentro del rancho una pareja:
afuera, un caballo negro;
el caballo atado a un árbol
por dos vueltas del cabestro,
y la moza con el mozo
abrochados en un beso.
la medianoche amanece
en el pico de los gallos;
silba en lo obscuro un chingolo
un chingolito romántico,
de esos que entrada la noche
prenden la chispa de un canto.
siguen pasando las horas:
el cielo se va aclarando,
y el alba grande del día
apaga el alba del rancho.

Fernán Silva Valdés

Agosto

Va a llover... lo ha dicho el césped
el canto fresco del río;
el viento lo ha dicho al bosque,
y el bosque al viento y al río...
va a llover...crujen las ramas
y huele a sombra en los pinos...
naufraga en verde el paisaje...
pasan pájaros perdidos...
!que sólo te quedas tú,
pobre corazón sin nido!
Jaime Torres Bodet

Yo voy soñando caminos

Yo voy soñando caminos
de la tarde, !las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
la tarde cayendo está.
"en el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ýa no siento el corazón"...
y todo el campo un momento
se queda mudo y sombrío,
meditando. suena el viento
en los álamos del río.
la tarde más se obscurece,
y el camino, que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
mi cantar vuelve a plañir
"aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada".
Antonio Machado

En Paz - Tú

En Paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando sembré rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;
¡mas tú no me dijiste que Mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz,
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!





Señor, Señor, Tú antes, Tú después, Tú en la inmensa
hondura del vacío y en la hondura interior:
Tú en la aurora que canta y en la noche que piensa;
Tú en la flor de los cardos y en los cardos sin flor.

Tú en el cenit a un tiempo y en el nadir; Tú en todas
las transfiguraciones y en todo el padecer;
Tú en la capilla fúnebre y en la noche de bodas;
Tú en el beso primero y en el beso postrer.

Tú en los ojos azules y en los ojos obscuros;
Tú en la frivolidad quinceañera, y también
en las graves ternezas de los años maduros;
Tú en la más negra sima, Tü en el más alto edén.

Si la ciencia engreída no te ve, yo te veo,
Si sus labios te niegan, yo te proclamaré.
Por cada hombre que duda, mi alma grita: “Yo creo”
¡Y con cada fe muerta se agiganta mi fe”
Amado Nervo

miércoles, 8 de noviembre de 2006

!Oh Feliz Culpa!

El místico judío Baal Shem tenía una curiosa forma de orar a Dios.
"Recuerda, Señor", solía decir,
"que Tú tienes tanta necesidad de mí como yo de Tí.
Si Tú no existieras, ¿a quién iba yo a orar?
Y si yo no existiera, ¿quién iba a orarte a Tí?

Diógenes

Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vió el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al Rey.
Y le dijo Aristipo: "Si aprendieras a ser sumiso al Rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas".
A lo que replicó Diógenes: "Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al Rey."

Citado por mi madre

Lo que no logres hoy, tal vez mañana
lo alcanzarás, no es tiempo todavía,
porque nunca en el término de un día
madura el fruto ni la espiga grana.
No son jamás en la labor humana
vano el afán ni inútil la porfía,
trabaja y persevera,
que en el mundo nada existe
rebelde ni infecundo,
hasta la estéril y deforme roca
es manantial cuando Moisés la toca
y estatua cuando Fides la golpea.

Meditación sobre mi vida

!Mi vida ha sido excelente! He recibido mucho más de lo que me merezco y no me había dado cuenta:
Tengo muchos años de edad, mientras que a muchos niños ni se les permite nacer.
He disfrutado de salud la mayor parte del tiempo, cuando los hospitales están llenos de enfermos, quizá incurables.
Poseo el cariño de una familia y allá afuera hay cientos de huérfanos, viudas y ancianos abandonados a su suerte.
Puedo trabajar y a demasiados de mis semejantes se les niega esa oportunidad.
Cierto es que también he sufrido, pero con ello aprendí a ser fuerte; he fracasado y eso me enseñó a ser humilde; he llorado y así descubrí la sensibilidad que hay en mi corazón.
Por todo eso quiero darle gracias al Creador y rogarle que me ayude a desprenderme del egoísmo para compartir lo que Él me ha regalado.
Autor desconocido.

ANIMO

Aunque te asalten las dudas,
aunque la tristeza
toque a tu puerta,
aunque los caminos
se vuelvan oscuros,
aunque los demás te abandonen,
no te desanimes.

Recibe los sufrimientos
con calma,
pero sin dejarte
dominar por ellos,
porque la felicidad
la construyes dentro de tí,
en tu progreso diario
y permanente.

!Avanza y no te detengas!
En la mañana sonaron las campanas de tu templo.
Hombres y mujeres corrieron presurosos
por el camino del bosque
con sus ofrendas de flores frescas.
Yo estaba a la sombra,
sentado en la hierba, y los miré pasar.
Pienso que hice bien porque mis flores
estaban en capullo.
Al fina del día mis flores se abrieron
y yo pude ir al culto nocturno.

Tagore

Lo mejor de la vida

Las mejores cosas de la vida están disponibles. Cosas como la vista, la salud, el amor, la libertad y la vida misma. Lo malo es que nosotros no disfrutamos de ellas. Estamos demasiado preocupados en pensar que no tenemos suficientes cosas de las secundarias: dinero, buenos trajes y fama.

El Convento - Amado Nervo

!Oh soñado convento
donde no hubiera dogmas,
sino mucho silencio!...
Una gran biblioteca,
un vastísimo huerto
con recodos de sombra,
de quietud y misterio,
y en él un telescopio
para asomarme al cielo,
!para mirar siquiera
la Patria desde lejos,
mientras llega el instante
de volver a lo eterno!

Amable y Silencioso

Amable y silencioso ve por la vida, hijo.
Amable y silencioso como rayo de luna...
En tu faz, como flores inmateriales, deben
florecer las sonrisas.

Haz caridad a todos de esas sonrisas, hijo:
Un rostro siempre adusto es un día nublado,
es un paisaje lleno de hosquedad, es un libro
en idioma extranjero.

Amable y silencioso ve por la vida, hijo.
Escucha cuanto quieran decirte, y tu sonrisa
sea elogio, respuesta, objeción, comentario,
advertencia y misterio...
Amado Nervo

sábado, 4 de noviembre de 2006

Los Barcos de Papel


Todos los días echo mis barcos de papel al río, donde flotan y, uno tras otro, son arrastrados por la corriente.
En ellos he escrito, con grandes letras negras, mi nombre y el nombre de mi pueblo.
Confío en que alguien los encontrará, en un país lejano, y así sabrá quién soy.
Cargo mis barquitos con flores de shiuli cogidas en nuestro jardín, y espero que estas flores abiertas al amanecer tendrán la suerte de llegar al país de la noche.
Después de haber echado al agua mis barcos de papel, levanto los ojos al cielo y veo que las nubecillas preparan sus velas blancas y combadas.
Tal vez algún amiguito juegue conmigo desde el cielo, lanzándolas al viento, para que compitan con mis barcos...
Cuando llega la noche, hundo la cabeza entre mis brazos y sueño que mis barcos de papel bogan sin cesar, cada vez más lejos, bajo la claridad de las estrellas de la medianoche.
Las hadas del sueño viajan en ellos, y llevan por carga sus cestos llenos de ensueños.
Rabindranath Tagore

!Adios!

Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda es polvo por siempre y por siempre será!
Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío se agotan por siempre, por siempre jamás!
¡Los días que fueron, los días perdidos, los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron bajo el aletazo de la soledad!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, las cosas celestes que así se nos van!
¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
—de llagas infectas— ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte, corazón maldito que inquietas mi afán!
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas, las cosas celestes que no vuelven más! ...

Alfonsina Storni

El Poncho (fragmento)

!Pobre mi poncho viejo, ya lo estaba olvidando!
Para que se oreara lo he dejado
extendido en el cerco,
y luego de una noche a la intemperie
amaneció cubierto de rocío,
humedo y estirado...
!Como si el viento se lo hubiera puesto!

El Árbol

Árbol que como el hombre te alimentas de lodo,
pero que alzas al cielo los brazos retorcidos
y apretado a tus ramas mantienes alto todo,
quiero tu paz severa, tu fe en orar en vano,
tu esperar cuando emigran, que las aves regresen,
tu silencio más hondo que mi cantar humano
y tu ardor por cubrirte de flores, que fenecen...
Tú te bastas: tú creas la flor que lleva un germen
que en cualquier tiempo sano perpetuará tu ser,
el hombre, tras de angustias de amores que le enfermen,
pondrá en su estirpe obscuras influencias de mujer.
Árbol, tu sombra a todos protege, tu perfume
por el amor del viento se puede disfrutar,
pero el hombre en sus ansias de darse, se consume
por ofrecer un bien que no puede formar...
Buscándolo, recorre los valles, su destino
obscuro le hace ser eterno vagabundo,
y tú, inmovilizado junto a cualquier camino,
le dices que encontraste tu sitio en este mundo.
Jorge Hubner Bezanilla

Cansancio

Quién pudiera dormirse como se duerme un niño,
sonreir entre sueños al sueño del dolor,
y soñar con amigos y soñar el cariño,
y hundirse poco a poco en un sueño mayor.
Y cruzar por la vida sonambulescamente,
los ojos muy abiertos sobre un mundo interior,
con los labios sellados, mudos eternamente,
atento sólo al ritmo del propio corazón...
Y pasar por la vida sin dejar una huella...
Ser el pobre arroyuelo que se evapora al sol...
Y perderse una noche como muere una estrella
que ardió millares de años y que nadie la vió...
Carlos Moncada

Nosotros los Hombres (fragmento)

Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.
Jorge Debravo

Hombre

Soy hombre, he nacido,
tengo piel y esperanza.
Yo exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas.
No soy dios; soy un hombre
(como decir un alga)
Pero exijo calor en mis raíces,
almuerzo en mis entrañas.
No pido eternidades
llenas de estrellas blancas.
Pido ternura, cena,
silencio, pan y casa...
Soy hombre, es decir,
animal con palabras.
Y exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas.
Jorge Debravo

El Pequeño Pez

El pequeño pez le preguntó
al viejo pez
¿Dónde puedo encontrar eso que llaman Océano?
- es donde estás ahora - dijo el viejo pez
¿Esto? Pero si esto es solo agua,
y decepcionado se marchó a otra parte.
(Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar.
Sólo tienes que estar tranquilo, abrir los ojos y mirar.
No puedes dejar de verlo).

El Mono que Salvó a un Pez

¿Qué demonios estas haciendo?
le pregunté al mono cuando le ví sacar
un pez del agua y colocarlo en la rama
de un árbol.
"Estoy salvándole de perecer ahogado"
me respondió.

A veces no bastan las buenas intenciones.

Mis poetas preferidos

Soy admirador de Amado Nervo, Tagore, León Felipe, Machado, y de un poeta coterráneo (costarricense) Jorge Debravo, Alfonsina Storni.
Soy lector de versos, biografías, caminador todas las mañanas (de 4 a 6 am) y con un amigo caminar en los bosques cerca de mi casa.

La Montaña

Desde que no persigo las dichas pasajeras,
muriendo van en mi alma temores y ansiedad
la Vida se me muestra con amplias y serenas
perspectivas, y siento que estoy en las laderas
de la montaña augusta de la Serenidad.
Comprendo al fin el vasto sentido de las cosas;
sé escuchar en silencio lo que en redor de mí
murmuran piedras, árboles, ondas, auras y rosas...
Y advierto que me cercan mil formas misteriosas
que nunca presentí.
Distingo un santo sello sobre todas las frentes;
un divino me fecit Deus, por doquier,
y noto que me hacen signos inteligentes
las estrellas, arcano de las noches fulgentes,
y las flores, que ocultan enigmas de mujer.
La Esfinge ayer adusta, tiene hoy ojos serenos;
en su boca de piedra florece un sonreír
cordial, y hay en la comba potente de sus senos
blanduras de almohada para mis miembros llenos
a veces de la honda laxitud del vivir.
Mis labios, antes pródigos de versos y canciones,
ahora experimentan el deseo de dar
ánimo a quien desmaya, de verter bendiciones,
de ser caudal perenne de aquellas expresiones
que saben consolar.
Finé mi humilde siembra; las mieses e n las eras
empiezan a dar fruto de amor y caridad;
se cierne un gran sosiego sobre mis sementeras;
mi andar es firme...
!Y siento que estoy en las laderas
de la montaña augusta de la Serenidad!
Amado Nervo

viernes, 3 de noviembre de 2006

En Paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fuí el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
!más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé si duda largas las noches de mis penas,
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz,
!Vida, nada me debes! Vida, estamos en paz!
Amado Nervo

Como soy

"Cuando yo era joven, sabía quién era e intenté ser otra persona. era un solitario de nacimiento. Vine a este mundo con el instinto del aislamiento, con deseos de soledad y una gran aversión a las voces altas, a los portazos y a mi semejante el hombre. Nací con el temor de que alguien me pegara un puñetazo en la nariz o, aún peor, de que me rodeara con su brazo".

Esto lo escribió el Dr. George Sheehan, y me identifico plenamente con su persepción de si mismo. El licor fue mi aliado por muchos años para poder socializar, pero un día, leyendo un artículo en una revista sobre un actor de cine famoso, comentando su alcoholismo y su soledad, decidí cambiar, ser auténtico y desde entónces ya no tengo que aparentar lo que no soy. Hoy tengo unos pocos amigos(as) del alma, poco dinero y poca ropa, compro únicamente lo que necesito y soy libre.

La Clara Visión

Este mundo, !Oh Padre!. no ha sido injusto
derrochando la vida por tí prolongada;
sino que con cada año que se agrega,
!más hermosa parece tu obra!
Así como has hecho el mundo exterior,
has más hermoso mi universo interior,
resplandece a través de sus morosas nubes de duda;
rechaza las amenazantes formas del pecado;
Llena, sea breve o largo mi concedido plazo
de vida, con amor por ti y por el hombre;
fija cuando lo desees la hora del descanso,
!pero permite que mis últimos días sean los mejores!
John Greenleaf Whittier

A Charles Summer

Si una estrella se apagara en lo alto,
su luz durante edades,
viajando por el cielo hacia la Tierra,
brillaría en nuestros ojos mortales.

También al morir un gran hombre,
más allá de nuestro tiempo,
la luz que deja tras suyo perdura
en el camino de sus semejantes.
Longfellow

Mezzo Cammin

Media vida se me ha ido, y he dejado
que los años se resbalen y no he cumplido
la aspiración de mi juventud, construir
alguna torre de canciones con alto parapeto.
Ni la indolencia, ni el placer, ni la prisa
de incansables pasiones que no se aquietan,
sino la tristeza, y una aflicción casi asesina,
me apartó de lo que todavía puedo realizar;
aunque, a mitad del camino, veo el Pasado
extenderse a mis pies con sus rumores y sus suspiros
como una ciudad vasta y ruidosa en el crepúsculo,
con chimeneas humeantes, suaves campanas y luces que centellean,
y escucho sobre mi cabeza en el trueno otoñal
la catarata de muerte despeñándose lejana desde lo alto.
Henry wadsworth longfellow

El Ültimo Viaje

Sé que en la tarde de un día cualquiera el sol me dirá su último adiós,
con su mano ya violeta, desde el recodo de occidente.
Como siempre habré musitado una canción,
habré mirado una muchacha,
habré visto el cielo con nubes
a través del árbol que se asoma a mi ventana.
Los pastores tocarán sus flautas a la sombra de las higueras,
los corderos triscarán en la verde ladera
que cae suavemente hacía el río;
el humo subirá sobre la casa de mi vecino...
Y no sabré que es por última vez...
Pero te ruego, Señor:
¿podría saber antes de abandonarla, por qué esta tierra me tuvo entre sus brazos?
Y, ¿qué me quiso decir la noche con sus estrellas?
Y mi corazón, ¿qué me quiso decir mi corazón?
Antes de partir,
quiero demorarme un momento,
con el pie en el estribo,
para acabar la melodía que vine a cantar.
¡Quiero que la lámpara esté encendida para ver tu rostro, Señor!
Y quiero un ramo de flores para llevártelo,
Señor,
sencillamente.
Rabindranath Tagore

Cuando los Padres quedamos huérfanos

Hay un periodo cuando los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos. Es que los niños crecen independientemente de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes. Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los días, crecen de repente.

Un día se sientan cerca de ti y con una naturalidad increíble te dicen cualquier cosa que te indica que esa criatura de pañales, ¡ya creció! ¿Cuándo creció que no lo percibiste? ¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, el juego en la arena, los cumpleaños con payasos?

El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil. Ahora estas allí, en la puerta de la discoteca esperando no sólo que no crezca, sino que aparezca. Allí están muchos padres al volante esperando que salgan. Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas. Con el uniforme de su generación y sus incómodas y pesadas mochilas en los hombros.

Allá estamos nosotros, con los cabellos canos. Y esos son nuestros hijos, los que amamos a pesar de los golpes de los vientos, de las escasas cosechas de paz, de las malas noticias y la dictadura de las horas. Ellos crecieron amaestrados, observando y aprendiendo con nuestros errores y nuestros aciertos. Principalmente con los errores que esperamos no se repitan.

Hay un periodo en que los padres vamos quedando huérfanos de los hijos. Ya no los buscaremos más en las puertas de las discotecas y del cine. Pasó el tiempo del piano, el fútbol, el ballet, la natación. Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.

Deberíamos haber ido más junto a su cama, al anochecer, para oír su alma respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia, y a los adolescentes, cubrecamas de aquellas piezas con calcomanías, afiches, agendas coloridas y discos ensordecedores. Pero crecieron sin que agotáramos con ellos todo nuestro afecto. Al principio fueron al campo, la playa, navidades, pascuas, piscinas y amigos. Sí, había peleas en el auto por la ventana, los pedidos de la música de moda. Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento, no podían dejar a sus amigos y primeros enamorados.

Quedamos los padres exiliados de los hijos. Teníamos la soledad que siempre deseamos, y nos llegó el momento en que sólo miramos de lejos, oramos mucho (en ese momento se nos había olvidado) para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.
El secreto es esperar. En cualquier momento nos darán nietos. El nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos. Por eso, los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable cariño. Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto. Así es.

Los seres humanos sólo aprendemos a ser hijos después de ser padres; sólo aprendemos a ser padres después de ser abuelos. En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir después de que la vida se nos va pasando...

Poema a un Ave Acuática


¿ Hacia adonde, entre el rocio que cae,
mientras el firmamento resplandece al morir el dia,
lejos, entre rojizas profundidades, persigues
tu camino solitario?
En vano el ojo del cazador
Podria apuntar a tu vuelo distante para herirte
Mientras, oscuramente recortada sobre el cielo camesi,
Tu figura se aleja
¿Acaso buscas la pantanosa orilla
de un lago entre los juncos, o la margen de un rio caudaloso,
o el lugar donde las olas oscilantes de elevan y se rompen
contra el gastado borde del océano?
Hay un poder cuyo cuidado
Te enseña tu ruta por la costa sin caminos,
Por el aire desierto y sin limites-
Viajero solitario, pero no extraviado.
Todo el dia se han agitado tus alas
Por esa remota altura, esa atmosfera tenue y fria,
Pero no desciendes, cansado, hacia la tierra hospitalaria
Aunque la oscura noche se aproxime
Y pronto esa fatiga habra acabado;
Pronto encontraras tu hogar de verano, para descansar,
Y cantar entre tus hermanos; pronto se inclinaran los junquillos,
Sobre tu nido escondido.
Te has ido, el abismo de los cielos
Se ha tragado tu imagen; empero, en mi corazon
La leccion que me has dado se ha grabado
Para no perderse nunca.
Aquel que, de un lugar a otro,
Guia por el cielo infinito tu seguro vuelo,
En el largo camino que debo recorrer solo
No dejara que mis pasos de extravíen.
William Cullen Bryant

NADIE FUE AYER

Nadie fue ayer
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino que yo voy.
Para cada hombre
guarda un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen Dios.
León Felipe