sábado, 2 de diciembre de 2006
El mes de la Navidad
martes, 28 de noviembre de 2006
Eternidad
lunes, 27 de noviembre de 2006
Nosotros los Hombres
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra
a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.
Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.
Estamos sin amor, hermano mío,
y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.
Traigo muertes para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas para los dolorosos.
Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador y grande
como tormenta oceánica.
Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.
Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.
Jorge Debravo
Este sitio de Angustia
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.
Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas,
y se ríen de nosotros, se burlan de nosotros,
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tintero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo,
encoge las rodillas para no perecer,
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.
Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe ser un castigo,
un paisaje maldito donde el hombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.
Es entonces que uno - cuando mira los puentes
y los halla cerrados, cuando toca los frutos
y los halla podridos, cuando mira hacia el cielo
y lo encuentra colérico y cuajado de muerte -
es entonces, repito, que la piel no nos sirve,
el alma nos maltrata como un colchón de agujas,
y madecimos este cascarón fracasado,
estos ojos de hombre y estos zapatos de hombre
Jorge Debravo
Mi posición
viernes, 24 de noviembre de 2006
Yo en el fondo del mar
A una avenida de madréporas da.
Un gran pez de oro,
a las cinco,
me viene a saludar.
Me trae un rojo ramo de flores de coral.
Duermo en una cama un poco más azul que el mar.
Un pulpo me hace guiños a través del cristal.
En el bosque verde que me circunda
—din don... din dan—
se balancean y cantan las sirenas de nácar verdemar.
Y sobre mi cabeza arden,
en el crepúsculo,
las erizadas puntas del mar.
Alfonsina Storni
Drop a Star
La tierra, encabritada, se ha parado en el viento.
Y no ven los ojos de los marineros.
Aquel pez —¡seguidle!— se lleva, danzando, la estrella polar.
El mundo es una slot-machine,
con una ranura en la frente del cielo,
sobre la cabecera del mar.
(Se ha parado la máquina, se ha acabado la cuerda.)
El mundo es algo que funciona como el piano mecánico de un bar.
(Se ha acabado la cuerda, se ha parado la máquina...)
Marinero, tú tienes una estrella en el bolsillo...
¡Drop a star!
Enciende con tu mano la nueva música del mundo,
la canción marinera del mañana,
el himno venidero de los hombres...
¡Drop a star!
Echa a andar otra vez este barco varado, marinero.
Tú tienes una estrella en el bolsillo....
una estrella nueva de palacio, de fósforo y de imán.
León Felipe
ESTE SITIO DE ANGUSTIA
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando,
un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.
Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas,
y se ríen de nosotros, se burlan de nosotros,
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas,
de niños sin dinero.
Se mira uno las uñas,
como haciéndose viejo,
encoge las rodillas para no perecer,
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.
Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe ser un castigo,
un paisaje maldito donde el hombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.
Jorge Debravo
Eternidad
hoy te he visto gozoso,
reencarnado en mis dos hijos.
La tarde olía a madurez y a mango.
Por las mejillas de mis niños
—dulce y amadamente— resbalabas.
Jorge Debravo
Apunte Interior
es un viento, menos que un viento, menos
que una raya de luz.
Ahora ninguno
puede serme oneroso.
No hay terrenos
resquemores debajo de mi alma.
Mi sangre es una roja armonía viva.
Estoy en armonía con la brasa y la calma,
con la voz amorosa y la voz vengativa.
Parece que mis manos no existieran, parece
que mi cuerpo nadara en un agua inocente.
Como un viento desnudo de mi corazón se mece
y hace sonar campanadas dulcemente.
Jorge Debravo
Más allá del amor, de Semillas para un himno
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra;
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba,
el agua, la piel;
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.
Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.
Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes, espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.
Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y se entrega:
tú también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida,
copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida. "
Octavio Paz
Invitación a la sabiduría (fragmento)
Raimon Panikkar
jueves, 16 de noviembre de 2006
Mis Poetas Favoritos
Miedosos ( Anécdota)
" Vea abuelita, mi hermano Federico duerme solo en su habitación, yo duermo sola también y estos miedosos duermen juntos" (refiriéndose a mi esposa y a mí).
Simplicidad
Va el río lleno hasta la orilla, y lava las raíces
desnudas del árbol que se tambalea en el vado.
Y el largo sendero estrecho, como la lengua
sedienta de la aldea, se hunde en la corriente.
Se me llena el corazón mirando en mi torno,
viendo el cielo callado y el agua correr;
sintiendo que la felicidad se ha posado en todo
tan sencillamente
como una sonrisa en la cara de un niño.
Rabindranath Tagore
Décima
porque sí, con elegancia
que no todo sea ganancia
a lo largo del destino.
Cambia de sabor el vino
cuando no hay con quien brindar.
¿qué harás con atesorar
y ser opulento en bienes,
si no ejerces, si no tienes
el bien supremo de dar?
Antonio A. Gil
Miniaturas
Sin cesar gotea
miel el colmenar:
cada gota es una abeja.
Mariposa Nocturna
Devuelve a la desnuda rama,
nocturna mariposa,
las hojas secas de tus alas.
La Luna
Es mar la noche negra,
la nube es una concha;
la luna es una perla...
Sandía
De verano, roja y fría
carcajada,
rebanada,
de sandía.
José Juan Tablada
El barco viejo
Romance de la niña negra
La Hija del tabernero
Anoche cuando dormía
Muerte y Vida
martes, 14 de noviembre de 2006
Consuelo
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.
Nadie es tan viejo
Fernando de Rojas (1465-1541) Escritor español autor de La Celestina.
Gran libro es la vejez
Jose María de Pereda (1833-1906) Escritor español.
Rima LII
Ráfagas de huracán
Nube de tempestad
Llevadme,
Gustavo Adolfo Bécquer
Rima II
arrojada al azar,
y que no se sabe dónde
temblando se clavará;
hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte
el surco donde al polvo volverá;
gigante ola
que el viento riza
y empuja en el mar,
y rueda y pasa,
y se ignora
qué playa buscando va;
luz que en cercos temblorosos brilla,
próxima a expirar,
y que no se sabe de ellos
cuál el último será;
eso soy yo,
que al acaso cruzo el mundo
sin pensar de dónde vengo
ni a dónde mis pasos me llevarán.
Gustavo Adolfo Bécquer
Rima VII
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas!
—¡Ay! —pensé—; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: «¡Levántate y anda!».
Gustavo Adolfo Bécquer
! Buenos Días !
A mí me gustaría ahora decir verdaderamente a cada uno de los habitantes de este mundo. «¡Buenos días! Les deseo lo mejor para este día que comienzan.» Pero no sé si todos me escucharían bien o interpretarían que estoy burlándome. Pues decírselo a los habitantes de Washington que, viven en la angustia de no saber si ellos serán los siguientes destinatarios de un atentado, es un poco complicado, y sin embargo, ¡Buenos días! Y tú también habitante de Moscú donde sé que la inseguridad te ha hecho presa ¡Buenos días! A los colombianos que viven en zona de conflicto, para que no pierdan la esperanza de la paz. ¡Buenos días! Y como no olvidar a los enfermos terminales de los hospitales ¡Buenos días! ¿Conocemos a alguien más que habría que darle los buenos días? Yo conozco muchas personas más. Pero ustedes también conocen, entonces díganles con el corazón en la mano ¡Buenos días! Sí, porque decirles estas palabras al menos es un poco de bálsamo para su sufrimiento. Tal vez hasta una pequeña luz entre tanto dolor. Para los que creemos en Dios es más fácil entender los sufrimientos porque creer en Dios significa saber que no todo termina en los hechos. Si tú crees en Dios, dale a todos un poco de esperanza, háblales de que hay algo más allá de estos sufrimientos, vamos a infundirles optimismo. ¿Por qué no saludamos a todos con este optimismo? ¿por qué no buscamos nosotros también transmitir alegría? Díganles a todos ¡Buenos días!
lunes, 13 de noviembre de 2006
¿Adónde te hallaré, Ser Infinito?
¿En la más alta esfera? ¿En el profundo
abismo de la mar? ¿Llenas el mundo
o en especial un cielo favorito?
«¿Quieres saber, mortal, en dónde habito?»,
dice una voz interna. «Aunque difundo
mi ser y en vida el universo inundo,
mi sagrario es un pecho sin delito.
»Cesa, mortal, de fatigarte en vano
tras rumores de error y de impostura,
ni pongas tu virtud en rito externo;
»no abuses de los dones de mi mano,
no esperes cielo para un alma impura
ni para el pensar libre fuego eterno».
José María Blanco-White
Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!)
soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento,
en el vital deliquio por siempre insaciado,
era la llama al viento...
Vagó, sensual y triste, por las islas de su América;
en un pinar de Honduras vigorizó el aliento;
la tierra mexicana le dio su rebeldía,
su libertad, su fuerza... Y era una llama al viento.
De simas no sondadas subía a las estrellas;
un gran dolor incógnito vibraba por su acento;
fue sabio en sus abismos, y humilde, humilde, humilde,
porque no es nada una llamita al viento.
Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,
que nunca humana lira jamás esclareció,
y nadie ha comprendido su trágico lamento...
Era una llama al viento y el viento la apagó.
Porfirio Barba Jacob
Nada a las fuerzas próvidas demando,
pues mi propia virtud he comprendido.
Me basta oír el perennal ruido
que en la concha marina está sonando.
Y un lecho duro y un ensueño blando;
y ante la luz, en vela mi sentido
para advertir la sombra que al olvido
el ser impulsa y no sabemos cuándo...
Fijar las lonas de mi móvil tienda
junto a los calcinados precipicios
de donde un soplo de misterio ascienda;
y al amparo de númenes propicios,
en dilatada soledad tremenda
bruñir mi obra y cultivar mis vicios.
Porfirio Barba Jacob
¡Oh sol! ¡Oh mar! ¡Oh monte! ¡Oh humildes
animalitos de los campos! Pongo a todas las cosas
por testigos de esta realidad tremenda: He vivido.
Main
Cordero tranquilo, cordero que paces
tu grama y ajustas tu ser a la eterna armonía:
hundiendo en el lodo las plantas fugaces
huí de mis campos feraces
un día...
Ruiseñor de la selva encantada
que preludias el orto abrileño:
a pesar de la fúnebre muerte, y la sombra, y la nada,
yo tuve el ensueño.
Sendero que vas del alcor campesino
a perderte en la azul lontananza:
los dioses me han hecho un regalo divino:
la ardiente esperanza.
Espiga que mecen los vientos, espiga
que conjuntas el trigo dorado:
al influjo de soplos violentos,
en las noches de amor, he temblado.
Montaña que el sol transfigura.
Tabor al febril mediodía,
silente deidad en la noche estilífera y pura:
¡nadie supo en la tierra sombría
mi dolor, mi temblor, mi pavura!
Y vosotros, rosal florecido,
lebreles sin amo, luceros, crepúsculos,
escuchadme esta cosa tremenda: ¡He Vivido!
He vivido con alma, con sangre, con nervios, con músculos,
y voy al olvido...
Porfirio Barba Jacob
Septiembre, el mes en que nací
este verso me va muy bien
y voy al olvido también...
El hombre es una cosa vana, variable y ondeante...
MONTAIGNE
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!
Porfirio Barba Jacob
Con las Piedras Sagradas
Con las piedras sagradas
de los templos caídos
grava menuda hicieron
los martillos
largos
de los picapedreros analíticos.
Después,
sobre esta grava, se ha vertido
el asfalto negro y viscoso
de los pesimismos.
Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña,
se han abierto calzadas y caminos
por donde el cascabel de la esperanza
acelera su ritmo.
León Felipe
Aquí estoy...
En este mundo todavía... Viejo y cansado... Esperando
a que me llamen...
Muchas veces he querido escaparme por la puerta maldita
y condenada
y siempre un ángel invisible me ha tocado en el hombro
y me ha dicho severo:
No, no es la hora todavía... hay que esperar...
Y aquí estoy esperando...
con el mismo traje viejo de ayer,
haciendo recuentos y memoria,
haciendo examen de conciencia,
escudriñando agudamente mi vida...
¡Qué desastre!... ¡Ni un talento!... Todo lo perdí.
Sólo mis ojos saben aún llorar. Esto es lo que me queda...
Y mi esperanza se levanta para decir acongojada:
Otra vez lo haré mejor, Señor,
porque... ¿no es cierto que volvemos a nacer?
¿No es cierto que de alguna manera volvemos a nacer?
Creo que Dios nos da siempre otra vida,
otras vidas nuevas,
otros cuerpos con otras herramientas,
con otros instrumentos... Otras cajas sonoras
donde el alma inmortal y viajera se mueva mejor
para ir corrigiendo lentamente,
muy lentamente, a través de los siglos,
nuestros viejos pecados,
nuestros tercos pecados...
para ir eliminando poco a poco
el veneno original de nuestra sangre
que viene de muy lejos.
Corre el tiempo y lo derrumba todo, lo transforma todo.
Sin embargo pasan los siglos y el alma está, en otro sitio...
¡pero está!
Creo que tenemos muchas vidas,
que todas son purgatorios sucesivos,
y que esos purgatorios sucesivos, todos juntos,
constituyen el infierno, el infierno purificador,
al final del cual está la Luz, el Gran Dios, esperándonos.
Ni el infierno... ni el fuego y el dolor son eternos.
Sólo la Luz brilla sin tregua,
diamantina,
infinita,
misericordiosa,
perdurable por los siglos de los siglos...
Ahí está siempre con sus divinos atributos.
Sólo mis ojos hoy son incapaces de verla...
estos pobres ojos que no saben aún más que llorar.
León Felipe
Yo muero extrañamente... No me mata la Vida.
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como una herida...
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor
De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
Devorando alma y carne, y no alcanza a la flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?...
¡Cumbre de los Martirios!... ¡Llevar eternamente,
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un ardiente feroz!...
¡Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable!... ¡Ah, más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios!
Delmira Agustini
sábado, 11 de noviembre de 2006
Erin no sabe leer, ni escribir como nosotros,
pero Mickie, su madre,
sabe lo que quiere decir y nos lo cuenta.
A MI MADRINA
Por Mickie Mulkern
Esperaste muchos meses a que llegase.
Estabas allí, y me viste cuando tenía sólo unos minutos.
Y me cambiaste los pañales cuando yo era de unos días.
Soñabas con tu primera ahijada:
Será precoz como su hermana.
La acompañarás a la escuela, al colegio, al altar.
¿Qué sería yo? ¿El orgullo de los que me quieren?
Dios tenía otros planes sobre mí. Soy lo que soy.
Nadie me ha llamado nunca precoz.
Algo no marcha bien en mi cabeza.
Seré una hija de Dios para siempre.
Soy feliz. Amo a todos y todos me aman.
Pero soy capaz de comunicar y de entender.
Afecto, calor, cariño y amor.
Hay gente especial en mi vida.
A veces los veo sonreír, a veces llorar.
¿Por qué? Soy feliz, mis íntimos me aman.
¿Qué más puedo pedir?
No iré nunca al colegio, y nunca me casaré.
Pero no estés triste: Dios me hizo especial.
No puedo hacer daño, soy sólo capaz de amar.
Y quizás Dios ha menester de algunos niños
que sencillamente amen.
No, nunca seré un éxito a los ojos del mundo.
Pero te prometo algo que pocos pueden prometer.
Lo único que conozco es el amor, bondad, inocencia.
Podremos compartir la eternidad, madrina.
Con cariño, Erin
Carta del Jefe Seathl
al Presidente de EEUU.
“El Gran Jefe de Washington manda palabras, quiere comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también manda palabras de amistad y bienaventuranza. Esto es amable de parte suya, puesto que nosotros sabemos que él tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero tendremos en cuenta su oferta, porque estamos seguros de que si no obramos así, el hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington puede contar con la palabra del Gran Jefe Seathl, como pueden contar nuestros hermanos blancos con el regreso de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas: nada ocultan.
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo y el calor de la tierra? Esta idea es extraña para nosotros. Si hasta ahora no somos dueños de la frescura del aire o del resplandor del agua. ¿Cómo nos los pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en nuestro tiempo. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada brillante hoja de pino, cada orilla arenosa, cada rincón del oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto, es sagrado en la memoria y experiencia de mi gente.
Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para él, una porción de tierra es lo mismo que otra, porque él es un extraño que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemigo y cuando él la ha conquistado sigue adelante. El deja las tumbas de sus padres atrás, y no le importa. El empeña la tierra de sus hijos, y no le importa. Así las tumbas de sus padres y los derechos de nacimiento de sus hijos son olvidados. Su apetito devorará la tierra y dejará atrás un desierto.
Si yo decido aceptar, pondré una condición: el hombre blanco deberá tratar a las bestias de esta tierra como hermanos. Yo soy salvaje y no entiendo ningún otro camino. He visto miles de búfalos pudriéndose en las praderas, abandonados por el hombre blanco que pasaba en el tren y los mataba. Yo soy un salvaje y no entiendo como el “caballo de hierro que fuma” puede ser más importante que los búfalos que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué será del hombre sin las bestias? Si todas las bestias desaparecieran, el hombre moriría de una gran soledad en el espíritu: porque cualquier cosa que les pase a las bestias, también le pasa al hombre. Todas las cosas están relacionadas. Todo lo que hiere a la tierra, herirá también a los hijos de la tierra. Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros han sentido la vergüenza. Y después de la derrota convierten sus días en tristezas, y ensucian su cuerpo con comida y bebidas fuertes.
Cuando el último piel rojas haya desaparecido de la tierra y su memoria sea solamente la sombra de una nube cruzando la pradera, estas costas y estas praderas aún contendrán los espíritus de mi gente: porque ellos aman esta tierra como el recién nacido ama el latido del corazón de su madre. Si nosotros vendemos a ustedes nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Cuídenla, como nosotros la hemos cuidado. Retengan en sus mentes la memoria de la tierra, tal como se la entregamos.
Y con todas sus fuerzas, con todas sus ganas, consérvenla para sus hijos. Y ámenla como Dios nos ama a todos. Una cosa nosotros sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes; esta tierra es preciosa para Él. Y el hombre blanco no puede estar excluido de un destino común”.
viernes, 10 de noviembre de 2006
Me marcharé...
Tema de romance
en el rancho, una ventana,
por donde se asoma el alba
de una lucecita blanca.
dentro del rancho una pareja:
afuera, un caballo negro;
el caballo atado a un árbol
por dos vueltas del cabestro,
y la moza con el mozo
abrochados en un beso.
la medianoche amanece
en el pico de los gallos;
silba en lo obscuro un chingolo
un chingolito romántico,
de esos que entrada la noche
prenden la chispa de un canto.
siguen pasando las horas:
el cielo se va aclarando,
y el alba grande del día
apaga el alba del rancho.
Fernán Silva Valdés
Agosto
Yo voy soñando caminos
En Paz - Tú
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando sembré rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;
¡mas tú no me dijiste que Mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz,
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Tú
Señor, Señor, Tú antes, Tú después, Tú en la inmensa
hondura del vacío y en la hondura interior:
Tú en la aurora que canta y en la noche que piensa;
Tú en la flor de los cardos y en los cardos sin flor.
Tú en el cenit a un tiempo y en el nadir; Tú en todas
las transfiguraciones y en todo el padecer;
Tú en la capilla fúnebre y en la noche de bodas;
Tú en el beso primero y en el beso postrer.
Tú en los ojos azules y en los ojos obscuros;
Tú en la frivolidad quinceañera, y también
en las graves ternezas de los años maduros;
Tú en la más negra sima, Tü en el más alto edén.
Si la ciencia engreída no te ve, yo te veo,
Si sus labios te niegan, yo te proclamaré.
Por cada hombre que duda, mi alma grita: “Yo creo”
¡Y con cada fe muerta se agiganta mi fe”
miércoles, 8 de noviembre de 2006
!Oh Feliz Culpa!
"Recuerda, Señor", solía decir,
"que Tú tienes tanta necesidad de mí como yo de Tí.
Si Tú no existieras, ¿a quién iba yo a orar?
Y si yo no existiera, ¿quién iba a orarte a Tí?
Diógenes
Y le dijo Aristipo: "Si aprendieras a ser sumiso al Rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas".
A lo que replicó Diógenes: "Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al Rey."
Citado por mi madre
lo alcanzarás, no es tiempo todavía,
porque nunca en el término de un día
madura el fruto ni la espiga grana.
No son jamás en la labor humana
vano el afán ni inútil la porfía,
trabaja y persevera,
que en el mundo nada existe
rebelde ni infecundo,
hasta la estéril y deforme roca
es manantial cuando Moisés la toca
y estatua cuando Fides la golpea.
Meditación sobre mi vida
ANIMO
aunque la tristeza
toque a tu puerta,
aunque los caminos
se vuelvan oscuros,
aunque los demás te abandonen,
no te desanimes.
Recibe los sufrimientos
con calma,
pero sin dejarte
dominar por ellos,
porque la felicidad
la construyes dentro de tí,
en tu progreso diario
y permanente.
!Avanza y no te detengas!
Hombres y mujeres corrieron presurosos
por el camino del bosque
con sus ofrendas de flores frescas.
Yo estaba a la sombra,
sentado en la hierba, y los miré pasar.
Pienso que hice bien porque mis flores
estaban en capullo.
Al fina del día mis flores se abrieron
y yo pude ir al culto nocturno.
Tagore
Lo mejor de la vida
El Convento - Amado Nervo
Amable y Silencioso
Amable y silencioso como rayo de luna...
En tu faz, como flores inmateriales, deben
florecer las sonrisas.
Haz caridad a todos de esas sonrisas, hijo:
Un rostro siempre adusto es un día nublado,
es un paisaje lleno de hosquedad, es un libro
en idioma extranjero.
Amable y silencioso ve por la vida, hijo.
Escucha cuanto quieran decirte, y tu sonrisa
sea elogio, respuesta, objeción, comentario,
advertencia y misterio...
Amado Nervo
sábado, 4 de noviembre de 2006
Los Barcos de Papel
Todos los días echo mis barcos de papel al río, donde flotan y, uno tras otro, son arrastrados por la corriente.
En ellos he escrito, con grandes letras negras, mi nombre y el nombre de mi pueblo.
Confío en que alguien los encontrará, en un país lejano, y así sabrá quién soy.
Cargo mis barquitos con flores de shiuli cogidas en nuestro jardín, y espero que estas flores abiertas al amanecer tendrán la suerte de llegar al país de la noche.
Después de haber echado al agua mis barcos de papel, levanto los ojos al cielo y veo que las nubecillas preparan sus velas blancas y combadas.
Tal vez algún amiguito juegue conmigo desde el cielo, lanzándolas al viento, para que compitan con mis barcos...
Cuando llega la noche, hundo la cabeza entre mis brazos y sueño que mis barcos de papel bogan sin cesar, cada vez más lejos, bajo la claridad de las estrellas de la medianoche.
Las hadas del sueño viajan en ellos, y llevan por carga sus cestos llenos de ensueños.
!Adios!
Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán...
¡Los días que fueron, los días perdidos, los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
Alfonsina Storni
El Poncho (fragmento)
El Árbol
Cansancio
Nosotros los Hombres (fragmento)
Hombre
El Pequeño Pez
El Mono que Salvó a un Pez
le pregunté al mono cuando le ví sacar
un pez del agua y colocarlo en la rama
de un árbol.
"Estoy salvándole de perecer ahogado"
me respondió.
A veces no bastan las buenas intenciones.
Mis poetas preferidos
Soy lector de versos, biografías, caminador todas las mañanas (de 4 a 6 am) y con un amigo caminar en los bosques cerca de mi casa.
La Montaña
viernes, 3 de noviembre de 2006
En Paz
Como soy
Esto lo escribió el Dr. George Sheehan, y me identifico plenamente con su persepción de si mismo. El licor fue mi aliado por muchos años para poder socializar, pero un día, leyendo un artículo en una revista sobre un actor de cine famoso, comentando su alcoholismo y su soledad, decidí cambiar, ser auténtico y desde entónces ya no tengo que aparentar lo que no soy. Hoy tengo unos pocos amigos(as) del alma, poco dinero y poca ropa, compro únicamente lo que necesito y soy libre.
La Clara Visión
A Charles Summer
su luz durante edades,
viajando por el cielo hacia la Tierra,
brillaría en nuestros ojos mortales.
También al morir un gran hombre,
más allá de nuestro tiempo,
la luz que deja tras suyo perdura
en el camino de sus semejantes.
Longfellow
Mezzo Cammin
El Ültimo Viaje
Rabindranath Tagore
Cuando los Padres quedamos huérfanos
Un día se sientan cerca de ti y con una naturalidad increíble te dicen cualquier cosa que te indica que esa criatura de pañales, ¡ya creció! ¿Cuándo creció que no lo percibiste? ¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, el juego en la arena, los cumpleaños con payasos?
El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil. Ahora estas allí, en la puerta de la discoteca esperando no sólo que no crezca, sino que aparezca. Allí están muchos padres al volante esperando que salgan. Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas. Con el uniforme de su generación y sus incómodas y pesadas mochilas en los hombros.
Allá estamos nosotros, con los cabellos canos. Y esos son nuestros hijos, los que amamos a pesar de los golpes de los vientos, de las escasas cosechas de paz, de las malas noticias y la dictadura de las horas. Ellos crecieron amaestrados, observando y aprendiendo con nuestros errores y nuestros aciertos. Principalmente con los errores que esperamos no se repitan.
Hay un periodo en que los padres vamos quedando huérfanos de los hijos. Ya no los buscaremos más en las puertas de las discotecas y del cine. Pasó el tiempo del piano, el fútbol, el ballet, la natación. Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.
Deberíamos haber ido más junto a su cama, al anochecer, para oír su alma respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia, y a los adolescentes, cubrecamas de aquellas piezas con calcomanías, afiches, agendas coloridas y discos ensordecedores. Pero crecieron sin que agotáramos con ellos todo nuestro afecto. Al principio fueron al campo, la playa, navidades, pascuas, piscinas y amigos. Sí, había peleas en el auto por la ventana, los pedidos de la música de moda. Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento, no podían dejar a sus amigos y primeros enamorados.
Quedamos los padres exiliados de los hijos. Teníamos la soledad que siempre deseamos, y nos llegó el momento en que sólo miramos de lejos, oramos mucho (en ese momento se nos había olvidado) para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.
El secreto es esperar. En cualquier momento nos darán nietos. El nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos. Por eso, los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable cariño. Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto. Así es.
Los seres humanos sólo aprendemos a ser hijos después de ser padres; sólo aprendemos a ser padres después de ser abuelos. En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir después de que la vida se nos va pasando...
Poema a un Ave Acuática
¿ Hacia adonde, entre el rocio que cae,
mientras el firmamento resplandece al morir el dia,
lejos, entre rojizas profundidades, persigues
tu camino solitario?
En vano el ojo del cazador
Podria apuntar a tu vuelo distante para herirte
Mientras, oscuramente recortada sobre el cielo camesi,
Tu figura se aleja
¿Acaso buscas la pantanosa orilla
de un lago entre los juncos, o la margen de un rio caudaloso,
o el lugar donde las olas oscilantes de elevan y se rompen
contra el gastado borde del océano?
Hay un poder cuyo cuidado
Te enseña tu ruta por la costa sin caminos,
Por el aire desierto y sin limites-
Viajero solitario, pero no extraviado.
Todo el dia se han agitado tus alas
Por esa remota altura, esa atmosfera tenue y fria,
Pero no desciendes, cansado, hacia la tierra hospitalaria
Aunque la oscura noche se aproxime
Y pronto esa fatiga habra acabado;
Pronto encontraras tu hogar de verano, para descansar,
Y cantar entre tus hermanos; pronto se inclinaran los junquillos,
Sobre tu nido escondido.
Te has ido, el abismo de los cielos
Se ha tragado tu imagen; empero, en mi corazon
La leccion que me has dado se ha grabado
Para no perderse nunca.
Aquel que, de un lugar a otro,
Guia por el cielo infinito tu seguro vuelo,
En el largo camino que debo recorrer solo
No dejara que mis pasos de extravíen.





